
lunes, 31 de enero de 2011
Lejos extremadamente lejos de tus besos intentando en mano cazar las estrellas con los dedos echándote de menos tu carita de melocotón, tu boca, tu pelo. Mirando al cielo explorando un tiempo muerto al dueño del universo para que escuche mis versos y me mande de regreso directo a la tierra del fuego, a tu cama en llamas con besos de queroseno y me enveneno aquí, sin tí, extraño tu presencia que es miembro de tu esencia, duele más tu ausencia que las balas del infierno.


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